Las cosas empezaron a cambiar en mis rutinas mañaneras el día que me vestí de forma diferente y celebramos una fiesta en la guardería. Cantamos más animados que nunca con nuestras panderetas; por algo llevamos días ensayando con mucha ilusión. Ese seños barbudo y barrigón que parece ser el que trae regalos a los nenes buenos me gusta y me llama mucho la atención. Le vimos recibiendo a los niños y escuchando sus peticiones, acompañado de caballos y ovejas… ¡con lo que me gustan los animales! Esa misma noche cenamos en casa de los abuelos y nos lo pasamos muy bien,  pero lo mejor estaba por llegar… al despertarnos el tato y yo teníamos un montón de regalos en nuestras zapatillas!! El Olentzero nos trajo todo aquello ¡ya sabía yo que era un tío estupendo! Seguro que le ha parecido bien que creciera tanto, que aprendiera tantas cosas este año y que sea tan divertido, animado y alegre.  ¡¡Seguro que estos regalos me los tengo bien merecidos!!

La abuela nos gustó mucho en su concierto de panxoliñas

 

Vestidos para celebrar la llegada del Olentzero

 

Uno de los regalos del Olentzero, ¡¡un caballo para mí solo!!

Siempre feliz y hoy con más motivos

 

 

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