Una tarde de lluvia puede ser muy divertida si uno recibe la visita de gente que quiere. Recibir al primo Gorka fue una sorpresa muy agradable y le mostré todo el repertorio de juguetes. Juntos vaciamos el cajón de los juguetes inspeccionando pieza por pieza. Al primo le resultaron muy sabrosas a juzgar por los chupetones que le daba a todo. Está practicando el difícil arte de andar y pone mucho empeño… pronto nos perseguirá al tato y a mí por casa y el parque. Entiendo que somos amigos los dos y que estamos unidos por los pocos meses de edad que nos separan así que soy muuuuy cariñoso con él. Le lleno literalmente de besos y abrazos, le muestro mi cariño sin descanso. A veces se me olvida que le cuesta mucho esfuerzo mantenerse en pie y me lanzo sobre él para jugar. Reconozco que es un poco pronto para jugar a revolcarnos por el suelo… tendré más cuidado.
También los tíos se sumaron a las tardes de lluvia. Nos llevaron a Mikel y a mí a su casa para jugar en terreno nuevo. Más de un apuro se llevaron por nuestra curiosidad y osadía con sus cosas, creo que ya han entendido que para nosotros no hay límites aunque sea casa ajena y que cualquier cosa sirve para jugar sin tener en cuenta el peligro. Me lo paso genial con ellos y Maxwell, se agradece una tarde de juegos así.Por mí, ya puede empezar a llover y a hacer frío (que ya toca) porque tengo formas de pasarlo bien garantizadas je,je.

Para montarse en los columpios hace falta que no llueva pero si lo hace... ¡a casa de los tíos a curiosear!


Deja un comentario
Feed de los comentarios de este artículo