Pese a estar advertidos todos en casa, no deja de ser muy cansado batallar constantemente con los dichosos virus. La guardería ha cumplido su fastidiosa promesa de ser fuente de un sinfín de males que se encadenan sin cesar. Ya llevo dos gastroenteritis, sendas otitis, mocos de tooodos los colores, mordiscos (estos no son provocados por los virus aunque entran dentro de mis dolorosas penurias), fiebre y malestares varios. Estas últimas noches han sido largas, la tos se presenta de madrugada sin que nadie la espere y con ella llegan también los vómitos en un aparatoso intento de echar mocos… Dormir tan mal me hace estar cansado todo el día aunque saco energías suficientes para jugar mucho con mis compañeros de fatigas. Seguramente hoy me traiga otro virus nuevo a casa, para sumar uno más a la colección. Compartirlo en familia puede ser una forma de unirnos como otra cualquiera… Mientras, voy superando cuadros virales y creando defensas varias. Eso sí, sin perder el ánimo ni la sonrisa!!



3 comentarios
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3 noviembre, 2011 a 11:20
Leo
Ay, pobre Jon, no sabes cómo te entiendo. Yo la otra noche también vomité por culpa de la maldita tos. ¿Sabes? Mi mamá antes me ponía unos torpedos que se llaman Pilka para calmarme, perono me hacían nada. Probó con otros que se llaman Tuscalman y oye, mano de santo. Bueno, eso y la cebolla.
Espero que te mejores pronto y vuelvas a recuperar lorzas.
(y que este comentario no se me borre otra vez, que ya es el segundo que mando
!)
6 noviembre, 2011 a 11:10
Laura
Pobrecito! Espero que estos días te encuentres mucho mejor
7 noviembre, 2011 a 8:42
Karina
Ya sé que no es consuelo pero creo que es la época, por aquí hemos tenido unos días mas o menos iguales…
que te recuperes pronto guapo!