De naturaleza optimista y de espíritu positivo, me mueve siempre el afán por pasarlo bien y aprender. Cada vez que me preguntan por cómo me ha ido en la calle, en la guarde o en el parque respondo sin dudar “¡bien!”. Incluso estos días que permanezco en estado de guerra contínua contra todo tipo de virus sigo respondiendo animoso a quien quiera saber cómo me encuentro. Los gérmenes me tienen frito pero soy inasequible al desaliento y pese a los mocos, la fiebre o los vómitos mi sonrisa surge con fuerza y mis ojitos brillan de pura alegría en todo momento. Porque cuesta lo mismo sonreir que no hacerlo y se consiguen más cosas… como ver a los demás felices y contagiados de mi ánimo.




1 Comentario
Feed de los comentarios de este artículo
1 noviembre, 2011 a 6:55
Leo
¡Ánimo con esos bichejos Jon!