Mi vida académica comenzó de manera afortunada y distendida. Después de un breve período de adaptación donde observé todo lo que en mi guardería se cocía, ahora estoy a mis anchas. Múltiples opciones de juego, compañeros deseosos de compartir experiencias y ávidos de aventuras como yo, chicas cariñosas y simpáticas que me enseñan canciones y me miman… ellas dicen que soy un niño muy bueno y obediente, que me porto fenomenal. ¡Pues claro! Cada mañana voy contento, dispuesto a darlo todo. Salgo agotado después de tantas cosas y con la tripita llena. La siesta en mi camita nada más llegar a casa me sabe a gloria y me levanto feliz esperando compartir con el tato más juegos y más historias. Con él cumplo otro papel; el de hermano pequeño. Por las mañanas, sin embargo, soy uno más e incluso un nene mayor que hace muchas cosas libremente sin estar pendiente de su tato. ¡Es otro mundo!

Guapísimo con mi amantala, listo para pasarlo bien