Las fiestas siempre son muy bien recibidas y más después de la rachita que he pasado. ¡Me merezco la mayor de las diversiones! Este año nos hemos disfrazado, el tato y yo, de animados brasileños. Como si la samba circulara por nuestras venas hemos bailado al son de la música viendo desfilar a tantos y tantos grupos de animados carnavaleros. Mi mirada de fascinación era constante por tantos colores, tantas cosas chulas y especiales. Sin duda he aprendido un montón vieno tantas cosas originales; patitos de goma, coches de carreras, indios, princesas, payasos, astronautas… sin contar que los abuelos aparecieron ante mis atónitos ojos como aceitunas y banderillas. ¡Qué cosas más raras!

¡¡El tato y yo dispuestos a bailar samba sin parar!!

Los tíos y Gorka, una familia de payasetes muy simpática

Cantidad de disfraces, todos me llaman mucho la atención

 

La cebolleta, la guindilla, la aceituna, el palillo y la ¡¡abuela!! Qué cosas!!!!!!

Los virus de la gripe se apoderaron vilmente de mí y ellos me dejaron lo suficientemente débil como para que otros gérmenes aprovecharan a hacer leña del árbol caído. Andaba yo flojo por las fiebres altas cuando me afectó una otitis. Si  ganas de comer ni de jugar sólo tenía ánimo para dormir y dormir. Mi lugar favorito era el regazo de ama, me sentía muy desanimado. Tanta debilidad les tenía a todos preocupados… hasta que me empezó a doler el culete. Entonces tantas molestias tuvieron explicación. Tan pequeño como soy pero tan capaz de tener un abceso, vamos, una infección bastante dolorosa. Hizo falta entrar en quirófano para quitarlo, más por tenerme quietecito y sin dolor que por la gravedad del asunto. En un ratito me solucionaron la fuente de tanto malestar y pasé la noche en el hospital.

He sido un valiente y así lo atestigüa el diploma que me han concedido por semejante comportamiento. He soportado como un campeón las molestias que me ocasionaron aunque, sabiendo que son con buena intención, se perdonan sin problema. Gracias daría por las sonrisas, los ánimos y los regalitos recibidos en mi ingreso. Aunque sé que el mejor premio para todos es verme de nuevo sonriente, feliz, juguetón y muy movido. ¡Por fin puedo sentarme!

 

La mejor medicina, sin duda, los mimos de todos

 

Con pupa pero quejándome muy poco, un niño muy valiente!!

Gracias a una ola de frío siberiano la nieve ha llegado a casa. El frío puede ser divertido también, la nieve es una pasada!! Bien abrigados, como nunca, nos fuimos a jugar con ella. Salí de casa intrigado por semejante equipamiento; las botas de goma me encantan, los guantes me parecen muy divertidos y el gorro lo tolero sólo por la promesa de algo espectacular. Y lo fue. Hice miles de cosas con la nieve; intenté cogerla, comprobé que se me escapaba de las manos, hice pelotitas para lanzarlas, ayudé a fabricar el muñeco, me lancé en un improvisado trineo y me lo pasé pipa.

No olvidemos que nací en un día en el que nevaba a nivel del mar, hacía frío siberiano y los niños jugaban como lo hago yo hoy. Y eso imprime un carácter muy especial je,je.

 

¡Cuánta nieve!

 

La primera experiencia con la nieve, pese a nacer un día con ella

 

¡Qué divertido!

 

Pese a la nevada, el muñeco de nieve ha quedado bastante resultón

Poco a poco voy ampliando mi vocabulario, cada vez me expreso mejor. Suelo repetir todo lo que oigo como un loro, lo hago bastante bien. Una de las cosas que más clarito digo es “jugar”. Porque es lo que más me gusta hacer, porque me lo paso fenomenal solo o en compañía, un ratito o toda la tarde. Primero hay que tirar tooooodo por el suelo y seguir sacando juguetes del armario, del cajón… de donde sea. La cuestión es que para jugar bien hay que tener todo en un perfecto desorden. ¡Todo niño que se precie lo sabe! Cuando ya no se pueda andar más por la habitación, cuando ya no quede un hueco para una pieza más de puzzle o para una pelota, llega el momento de recoger. Suele ocurrir porque los mayores se ponen muy pesados con eso de recoger, no porque la necesidad sea tal. Pero recoger también puede ser divertido ¡¡sobre todo si se convierte en un juego!!

Hacer castillos...

 

deshacerlos...

 

jugar a los bolos, a la pelota, correr destrás de un globo, hacer carreras con coches, subirse a altillos y lanzar cosas... ¡miles de posibilidades para pasarlo bien!

 

Un año más, llegaron las fiestas del barrio y con ellas el jolgorio propio de semejante celebración. La gente de mi barrio las vive muy intensamente y se vuelca mucho en su organización y participación.

A todos nos anima tanta alegría y buen humor manifestada en sones de txistus, panderetas y demás instrumentos musicales. Los gigantes salen a pasearse en estas fechas y nosotros les acompañamos aprovechando el buen tiempo superando el recelo que nos dan (tanto al tato como a mí), las atracciones con sus luces y colores nos encantan; un par de viajes en ellas me hicieron sonreír mucho.

El mercado de productos agrícolas fue la excusa para probar mi primer talo con chorizo. ¡Qué ricas son ciertas tradiciones!

 

Estos gigantes me inspiran poca confianza... ¡son enooooormes!

 

Esto me gusta más... ¡vivan las atracciones!

 

¡Repetimos!

 

La música en forma de verbena infantil o pasacalles siempre es bien recibida; al tato y a mí nos encanta

En este proceso de crecer y hacerse un niño grande hay ciertos pasos que no son excesivamente bien recibidos por mi parte. He sido un niño pegado a una teta desde el mismo instante en que nací… adoro mi chupete personal, tantas satisfacciones me ha dado. Las alegrías eran compartidas, las penas también… sin contar con la sensación tan placentera de plenitud cuando había hambre o sed. Pasar página me cuesta y, de hecho, no lo he decidido yo. Parece ser que ha llegado el momento de decirle adiós.

Soy un chico muy positivo, sin duda!! Por eso estoy decidido a ver la otra cara de esta moneda. Ahora las noches y las siestas son para dormir de un tirón, las comidas son mucho más variadas, los sabores y texturas me llaman más la atención al tener más hambre y puedo jugar más con amatxu al dejar de verla sólo como una teta gigante.

Puede que la teta ya no esté para recibir de ella mimos y otra serie de cosas increíbles pero siempre (y eso sí que no cambiará) estará ama para quererme, alimentarme y lo que haga falta. ¡¡Han sido casi dos años de feliz lactancia materna!!

 

Crecer significa dar pasitos de enorme importancia y, a veces, saber renunciar para avanzar

Después de celebrar la Nochebuena y la navidad, llegó el día de fin de año. Lo que me gusta de las fiestas es estar con gente, acompañado por la familia. Se cumplió plenamente en Nochevieja así que estuve feliz y no podía empezar el año mejor. Después de las campanadas me animé con las bengalas para acompañar el ruido de los petardos en la calle y las luces de los fuegos artificiales en el cielo. ¡Qué bonito y qué divertido!

El año nuevo ha traido muchos ratos de juegos, en el parque, en casa, con los aitites, con los abuelos… ¡no he parado! LO mejor, sin duda, llegó el día de Reyes. Después de que el tato me hiciera trasnochar con sus nervios ante la llegada de sus majestades  y después me despertara tempranísimo para abrir regalos tenía un sueño tremendo. Supongo que aún soy muy pequeño para entender esos nervios y tanta emoción… aunque delante de tantos regalos sentí también mucha ilusión y aluciné con tantos juguetes.

 

Por la mañana del día 5 vimos llegar a los Reyes Magos que saludaron muy animosos desde el balcón del ayuntamiento.

 

Por la tarde, la Cabalgata. Primero en brazos de la abuela (emocionadísima)...

 

... después con el abuelo (igual de emocionado)...

 

El día de Reyes me ayudaron a abrir los regalos el tío Oscar...

 

... la tía Itziar...

 

... el tío Paco...

 

... el abuelo...

 

Alguno lo abrí yo solo, orgulloso de ello

 

Contento con todas las cosas que he vivido estas navidades ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

 

Las cosas empezaron a cambiar en mis rutinas mañaneras el día que me vestí de forma diferente y celebramos una fiesta en la guardería. Cantamos más animados que nunca con nuestras panderetas; por algo llevamos días ensayando con mucha ilusión. Ese seños barbudo y barrigón que parece ser el que trae regalos a los nenes buenos me gusta y me llama mucho la atención. Le vimos recibiendo a los niños y escuchando sus peticiones, acompañado de caballos y ovejas… ¡con lo que me gustan los animales! Esa misma noche cenamos en casa de los abuelos y nos lo pasamos muy bien,  pero lo mejor estaba por llegar… al despertarnos el tato y yo teníamos un montón de regalos en nuestras zapatillas!! El Olentzero nos trajo todo aquello ¡ya sabía yo que era un tío estupendo! Seguro que le ha parecido bien que creciera tanto, que aprendiera tantas cosas este año y que sea tan divertido, animado y alegre.  ¡¡Seguro que estos regalos me los tengo bien merecidos!!

La abuela nos gustó mucho en su concierto de panxoliñas

 

Vestidos para celebrar la llegada del Olentzero

 

Uno de los regalos del Olentzero, ¡¡un caballo para mí solo!!

Siempre feliz y hoy con más motivos

 

 

La admiración que siento por mi tato no tiene límites, me encanta imitarle y me parece siempre bien lo que hace. Bueno, salvo cuando se avalanza sobre mí a lo bestia porque sé que saldré perdiendo y acabaré lastimado. En esas situaciones huyo despavorido o lloro asustado antes de que pase nada. Pero salvo esas ocasiones soy tremedamente feliz jugando con él, despertándome con él, recibiéndole a la salida del cole… ¡¡Mi tato Mikel es lo que más admiro en el mundo!!

Por él hago lo que sea y él por mí también. Cualquiera que no se fije bien puede pensar que sólo sabemos chincharnos pero los que de verdad nos conocen saben que no podemos vivir el uno sin el otro. En esata etapa de mi vida en la que empiezo a mostrar cierta rebeldía hasta ahora inusual en mí, me hago el orejas cuando me mandan hacer alguna cosa. Seguramente después llega la reprimenda y la amenaza de  un castigo cuando la negativa sigue… entonces el tato, para evitar llegar a mayores, hace la tarea que debía hacer yo. Aunque sea algo que a él le cueste muuuucho hacer (por ejemplo recoger los juguetes), aunque no vaya con él el tema… Él lo hace por mí. Aita y ama se quedan tan gratamente sorprendidos que no dicen nada. Yo ya sé que nos debemos el uno al otro y que le devolveré el favor y el cariño en breve… porque nos queremos mucho.

¡A seguir jugando!

 

Siempre juntos, formamos un gran equipo bien avenido... la mayoría de las veces

 

 

Los virus, esos seres tan viles, pululan a mi alrededor sin darme tregua. Mi historial médico crece por momentos y la cita semanal en su consulta se ha convertido en un ritual; diarreas, tos, mocos, dolor de oídos, fiebre, decaimiento, vómitos… llevo mucho tiempo sin ganas de comer aunque las ganas de jugar no las pierdo nunca. Optimista por naturaleza aparco mis dolencias a la mínima y me lanzo a buscar mis juguetes y mis cosillas para divertirme y canturrear un ratito. Eso sí, las ojeras y la pérdida de peso son evidentes. Ama, no te preocupes : ¡¡mis redondeces volverán algún día!!

Cansado y algo flojo pero animado siempre!!

 

Odio tomar jarabes, me superan y tenemos muchas dificultades para evitar los ascos y las arcadas al tomarlos... una dificultad añadida con tantos tratamientos

 

Entradas anteriores

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.