Después de celebrar la Nochebuena y la navidad, llegó el día de fin de año. Lo que me gusta de las fiestas es estar con gente, acompañado por la familia. Se cumplió plenamente en Nochevieja así que estuve feliz y no podía empezar el año mejor. Después de las campanadas me animé con las bengalas para acompañar el ruido de los petardos en la calle y las luces de los fuegos artificiales en el cielo. ¡Qué bonito y qué divertido!

El año nuevo ha traido muchos ratos de juegos, en el parque, en casa, con los aitites, con los abuelos… ¡no he parado! LO mejor, sin duda, llegó el día de Reyes. Después de que el tato me hiciera trasnochar con sus nervios ante la llegada de sus majestades  y después me despertara tempranísimo para abrir regalos tenía un sueño tremendo. Supongo que aún soy muy pequeño para entender esos nervios y tanta emoción… aunque delante de tantos regalos sentí también mucha ilusión y aluciné con tantos juguetes.

 

Por la mañana del día 5 vimos llegar a los Reyes Magos que saludaron muy animosos desde el balcón del ayuntamiento.

 

Por la tarde, la Cabalgata. Primero en brazos de la abuela (emocionadísima)...

 

... después con el abuelo (igual de emocionado)...

 

El día de Reyes me ayudaron a abrir los regalos el tío Oscar...

 

... la tía Itziar...

 

... el tío Paco...

 

... el abuelo...

 

Alguno lo abrí yo solo, orgulloso de ello

 

Contento con todas las cosas que he vivido estas navidades ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

 

Las cosas empezaron a cambiar en mis rutinas mañaneras el día que me vestí de forma diferente y celebramos una fiesta en la guardería. Cantamos más animados que nunca con nuestras panderetas; por algo llevamos días ensayando con mucha ilusión. Ese seños barbudo y barrigón que parece ser el que trae regalos a los nenes buenos me gusta y me llama mucho la atención. Le vimos recibiendo a los niños y escuchando sus peticiones, acompañado de caballos y ovejas… ¡con lo que me gustan los animales! Esa misma noche cenamos en casa de los abuelos y nos lo pasamos muy bien,  pero lo mejor estaba por llegar… al despertarnos el tato y yo teníamos un montón de regalos en nuestras zapatillas!! El Olentzero nos trajo todo aquello ¡ya sabía yo que era un tío estupendo! Seguro que le ha parecido bien que creciera tanto, que aprendiera tantas cosas este año y que sea tan divertido, animado y alegre.  ¡¡Seguro que estos regalos me los tengo bien merecidos!!

La abuela nos gustó mucho en su concierto de panxoliñas

 

Vestidos para celebrar la llegada del Olentzero

 

Uno de los regalos del Olentzero, ¡¡un caballo para mí solo!!

Siempre feliz y hoy con más motivos

 

 

La admiración que siento por mi tato no tiene límites, me encanta imitarle y me parece siempre bien lo que hace. Bueno, salvo cuando se avalanza sobre mí a lo bestia porque sé que saldré perdiendo y acabaré lastimado. En esas situaciones huyo despavorido o lloro asustado antes de que pase nada. Pero salvo esas ocasiones soy tremedamente feliz jugando con él, despertándome con él, recibiéndole a la salida del cole… ¡¡Mi tato Mikel es lo que más admiro en el mundo!!

Por él hago lo que sea y él por mí también. Cualquiera que no se fije bien puede pensar que sólo sabemos chincharnos pero los que de verdad nos conocen saben que no podemos vivir el uno sin el otro. En esata etapa de mi vida en la que empiezo a mostrar cierta rebeldía hasta ahora inusual en mí, me hago el orejas cuando me mandan hacer alguna cosa. Seguramente después llega la reprimenda y la amenaza de  un castigo cuando la negativa sigue… entonces el tato, para evitar llegar a mayores, hace la tarea que debía hacer yo. Aunque sea algo que a él le cueste muuuucho hacer (por ejemplo recoger los juguetes), aunque no vaya con él el tema… Él lo hace por mí. Aita y ama se quedan tan gratamente sorprendidos que no dicen nada. Yo ya sé que nos debemos el uno al otro y que le devolveré el favor y el cariño en breve… porque nos queremos mucho.

¡A seguir jugando!

 

Siempre juntos, formamos un gran equipo bien avenido... la mayoría de las veces

 

 

Los virus, esos seres tan viles, pululan a mi alrededor sin darme tregua. Mi historial médico crece por momentos y la cita semanal en su consulta se ha convertido en un ritual; diarreas, tos, mocos, dolor de oídos, fiebre, decaimiento, vómitos… llevo mucho tiempo sin ganas de comer aunque las ganas de jugar no las pierdo nunca. Optimista por naturaleza aparco mis dolencias a la mínima y me lanzo a buscar mis juguetes y mis cosillas para divertirme y canturrear un ratito. Eso sí, las ojeras y la pérdida de peso son evidentes. Ama, no te preocupes : ¡¡mis redondeces volverán algún día!!

Cansado y algo flojo pero animado siempre!!

 

Odio tomar jarabes, me superan y tenemos muchas dificultades para evitar los ascos y las arcadas al tomarlos... una dificultad añadida con tantos tratamientos

 

Me encanta ir al parque, me muevo entre los columpios dando saltitos de feliz alegría buscando momentos de gran diversión. Me fascina sortear los obstáculos hasta llegar al tobogán, subir y andar por puentes, alcanzar alturas vertiginosas y mirar a los otros nenes desde las alturas, mecerme en el columpio… pero sin duda, lo más de lo más, es dar vueltas y vueltas hasta llegar a un mareo muy divertido. Esos columpios que giran y giran me gustan tanto que mi osadía no tiene límites en ellos. Es más; veo uno girando y me lanzo en plancha sobre él para unirme al movimiento giratorio. ¡Me encanta!

 

Este columpio es mi favorito, tanto si Mikel me da como si lo tengo que hacer yo; cuanto más rápido mejor

 

Me encanta el mareo después de girar y girar... se me pone cara pillo

Las tradiciones pueden llegar a ser muy divertidas además de fomentar actividades lúdicas muy interesantes. Las castañas, tan propias de este tiempo, era las protagonistas de la fiesta pero poco interesado en ellas me dio por bailar y animarme al son de la música gallega. Las gaitas me interesan porque aita toca una aunque admito que no me llaman más la atención que otros instrumentos. ¡Me gusta la música sea como sea! Entre aturuxo y aturuxo se ha pasado la tarde, qué bien lo he pasado!! Los abuelos me meten de lleno en unas tradiciones con mucho sabor familiar y así, poco a poco, voy conociendo fiestas muy divertidas.

El abuelo, orgulloso de vernos participar en las tradiciones de su tierra

El tato y yo con nuestra bolsita de castañas asadas (mmmm...)

 

¡Qué bien toca aita!

Tan a gusto estaba durmiendo con aita y ama, no me parecía necesario ningún cambio en este sentido… pero el tato empezó a pedir que durmiera con él, que me fuera a la cama que ya tenía en su habitación. Yo creo que en realidad lo que quería es que amatxu durmiera más cerca de él así que hemos cogido los bártulos y nos hemos trasladado todos al cuarto de Mikel. Bueno, ahora es el cuarto de los dos. Para hacerlo más mío he aportado algún que otro detalle como unos animalitos chulos, una luz pequeñita… El resultado es un sueño reparador y tranquilo aunque no exento de la compañía de ama que se pasa a mi lado gran parte de la noche.

Un paso más… hacia la independencia je,je.

 

Los animalitos me fascinan, estoy aprendiendo sus nombres poco a poco

 

¡Venga, a dormir!

 

¡Gracias, tato, por compartir conmigo esta habitación!

 

Contentos de estar juntos también por la noche...

 

 

Volar, moverse por el aire y escalar por encima de aita, el tío o ama es una de mis mayores diversiones. Me encanta que me muevan de forma divertida sintiendo que no hay peligro… vamos, que pueda evitar caerme y pegarme más de un golpe innecesario. El tato me inició en este difícil arte del juego bruto y me encanta probarlo aunque me fíe poco de él precisamente. Mejor me pongo en manos del tío Pato (como le llama Mikel) para divertirme y no salir lastimado je,je.

 

¡Vamos en tren! ¡¡Y yo soy el capitán, en cabeza!!

 

¡Vamos a escalar al tío Paco!

Una tarde de lluvia puede ser muy divertida si uno recibe la visita de gente que quiere. Recibir al primo Gorka fue una sorpresa muy agradable y le mostré todo el repertorio de juguetes. Juntos vaciamos el cajón de los juguetes inspeccionando pieza por pieza. Al primo le resultaron muy sabrosas a juzgar por los chupetones que le daba a todo. Está practicando el difícil arte de andar y pone mucho empeño… pronto nos perseguirá al tato y a mí por casa y el parque. Entiendo que somos amigos los dos y que estamos unidos por los pocos meses de edad que nos separan así que soy muuuuy cariñoso con él. Le lleno literalmente de besos y abrazos, le muestro mi cariño sin descanso. A veces se me olvida que le cuesta mucho esfuerzo mantenerse en pie y me lanzo sobre él para jugar. Reconozco que es un poco pronto para jugar a revolcarnos por el suelo… tendré más cuidado.

También los tíos se sumaron a las tardes de lluvia. Nos llevaron a Mikel y a mí a su casa para jugar en terreno nuevo. Más de un apuro se llevaron por nuestra curiosidad y osadía con sus cosas, creo que ya han entendido que para nosotros no hay límites aunque sea casa ajena y que cualquier cosa sirve para jugar sin tener en cuenta el peligro. Me lo paso genial con ellos y Maxwell, se agradece una tarde de juegos así.Por mí, ya puede empezar a llover y a hacer frío (que ya toca) porque tengo formas de pasarlo bien garantizadas je,je.

 

¡Qué bien que ha venido a casa Gorka!

 

Para montarse en los columpios hace falta que no llueva pero si lo hace... ¡a casa de los tíos a curiosear!

Puesto que avanzo tanto y tan bien me he puesto manos a la obra con el lenguaje. Mis primeras palabras son un hecho, en poco tiempo digo varias cositas. Para expresarse se pueden utilizar varias vías y, puesto que soy un chico de recursos, empleo gestos, sonidos y miradas. Ya se sabe que a buen entendedor…

Las palabras que digo sin problemas son aita, ama, tato (para Mikel y moto), guau, nena, nene (ese soy yo), bisi (bici), abua (abuela y agua), teta (teta, pelota, chaqueta) , sí, pupa, guapo, vamo (vamos), má (más), chichi (carne), pato y Elly (amigos de Pocoyó),  seta (camiseta), titín (calcetín), chiquitín… Sin contar el sonido de muchos animales.

Mi afición favorita es ver dibujos animados, los de “Peppa Pig” me encaaaantan y a “Pocoyó” y sus amigos los conozco muy bien.  La música me gusta mucho, en la guarde me lo paso fenomenal y en los columpios no paro. Sigo siendo muy activo aunque también tengo mis momentos de sosiego. Cariñoso y mimoso, me gusta dar besos y recibir a la gente con un tono animado de voz porque, eso sí, soy alegre por naturaleza.

Hay cosas que no pretendo cambiar así que a mis 20 meses sigo unido y enganchado a la teta; alimento, consuelo, cariño… Crezco muy rápido pero me niego a dejar atrás esa parte de bebé que quiere estar siempre unido a mamá. Puesto que ella no tiene reparos, no hay más que hablar je,je.

Curiosamente, 20 meses es la edad que tenía el tato cuando nací yo. Vine para sumarme a sus aventuras y compartir su mundo de bebé en pleno desarrollo. Hoy el niño-bebé de 20 meses soy yo… el benjamín de la familia que tiene a todos en el bote je,je.

Cariñoso, alegre, expresivo... cumplo 20 meses

Este mes se ha notado un gran avance en el lenguaje, digo muchas cosas

 

¡¡20 meses!!

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